Cómo No Invadir Un País

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La guerra siempre ha sido una fuente inagotable de anécdotas. Divertidas. Hilarantes. Sangrientas. Descabelladas. La historia de hoy está protagonizada por un intento que no fue, un plan tan descabellado que debió ser descartado antes siquiera de ser considerado posible. Para conocerla debemos remontarnos hasta el año 1779.

Barthelemy L Joseph Schérer retratado por Jean-Baptiste Paulin Guérin

Por aquellos tiempos, Gran Bretaña estaba volcada a la Guerra de Independencia Estadounidense, mientras que sus eternos rivales, los franceses, también andaban ocupándose de lo mismo. Como quizás es de público conocimiento, pero siempre es necesario aclarar, la larga rivalidad entre Francia e Inglaterra llevó a que los antiguos colonos en tierras americanas vieran en esta un posible aliado, de modo que el mismo Benjamín Franklin se presentó en Versalles ante Luis XVI para solicitar su ayuda.

El carácter ilustrado de la Declaración de la Independencia entusiasmaba a las élites intelectuales: se enrolaban voluntarios empujados por un deseo de libertad y por el sentimiento de que luchaban para construir un mundo nuevo. Al mismo tiempo, la guerra brindaba a los franceses una excelente oportunidad para tomarse la esperada y deseada revancha sobre Gran Bretaña por la derrota en la Guerra de los Siete Años. Pero la guerra se llevaba a cabo en un territorio al otro lado del mundo, lo cual implicaba una proeza y un gasto de grandes proporciones, por lo que prefirieron comprometerse directamente e intentar incentivar a la participación de España en el conflicto, de modo que se limitaron a una ayuda indirecta, proporcionando a los colonos las armas y municiones que tanto necesitaban, así como importantes subsidios.

El panorama cambió ante la capitulación inglesa en Saratoga, disipando las dudas francesas y llevando a la firma de un tratado de comercio, amistad y de alianza defensiva, en el que Francia reconocía la soberanía e independencia de las (por aquel entonces) 13 colonias y prometía su ayuda en la guerra independentista.

Imagen del documento original del plan

Fue entonces que al general francés Barthélemy Schere le pareció la oportunidad perfecta para devolver las gentilezas a los británicos y atacar e invadir sus costas. Para tal fin elaboró un plan tan descabellado, que no es de extrañar que nunca fuera llevado a cabo.

El plan de Schere suponía transportar a Irlanda a 10.000 soldados americanos, entre ellos 500 indígenas que “aterrorizarían a los británicas”. En caso de que los norteamericanos no consiguieran reclutar a tantos indios, proponía como alternativa que los bostonianos “se disfrazarán y pintaran como salvajes”.

Obviamente el plan nunca pudo llevarse a cabo, puesto que cruzar el Atlántico con los 10.000 soldados, junto con sus caballos y la artillería necesaria para dicha proeza era algo muy complicado para aquella época, e incluso era posible que nunca llegaran a destino. Sin embargo me parece importante destacar la inteligencia y capacidad estratégica de Schere, pues era un plan muy avanzado para la época Una lástima que no pudiera llevarse a cabo, pues entonces quizás otra hubiera sido la historia de ambas naciones.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Revista Historia y Vida N° 501, Diciembre de 2009.

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La Guerra de Independencia Estadounidense