¡Dinero. Vino y Gloria!

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Todos en nuestra tenemos una pequeña escala de preferencias o cosas que deseamos en nuestra vida. Sin duda, ustedes sabrán muy bien que son esas cosas y, si alguien se las pregunta, responderían de manera inmediata; y más aún, tendrán todas sus preferencias con un orden específico en el que las quieren conseguir. Si, por casualidad, no llegaran a saber cuáles son esas preferencias, les doy el ejemplo de Christoph Willibald von Gluck, que quizás les sirva para poder decidirse.

Christoph Willibald Gluck (retrato por Joseph Duplessis en 1775)

Para aquellos que no conozcan a Gluck (1714-1787), les diré que fue un famoso compositor de origen germano-bohemio, nacido en Erasbach, actual Alemania. Hijo de un guarda forestal, en 1736 el príncipe Lobkowitz tomó a Gluck a su servicio en Viena y un año después el príncipe Melzi se lo llevó consigo a Milán en Italia, donde recibió lecciones de composición de Giovanni Battista Sammartini.

Tuvo varias obras reconocidas, como Artajerjes, estrenada en Milán en 1741, II Tigrane (1743), Semíramis reconocida (1748 en Viena), La clemencia de Tito (1752) y La Cinesi (1754). Influido por la ópera francesa dio a conocer en 1761 el ballet Don Juan y la ópera Orfeo y Eurídice (1762) con libreto de su colaborador Raniero di Christoph Willibald y Alceste (1767). Estas presentaban una reforma que intentaba devolver a la ópera el espíritu de la tragedia griega.

Con ese fin, Gluck eliminó el aria da capo, adecuó las voces a los personajes, sustituyó los recitativos secchi por otros acompañados por la orquesta, a la que enriqueció en efectivos y otorgó un mayor protagonismo, y difuminó las diferencias entre estos recitativos y las arias. El resultado fueron unas obras en las que devolvía a la ópera su contenido teatral, perdido en el Barroco. En otras palabras, fue un estupendo escritor que revolucionó, en cierta medida, la ópera como arte.

Con todo esto, Gluck era, también, amante del dinero y la buena comida, y no se avergonzaba en decirlo. Tal es así que, en cierta ocasión, alguien le preguntó:

– Maestro ¿Qué es lo que prefiere en el mundo?

-Tres cosas: El dinero, el vino y la gloria

-¡Cómo!- Se exaltó su interrogante – Para usted, un músico, ¿La gloria viene después del dinero y el vino? No sois sincero…

Sin siquiera inmutarse, el artista contestó calmadamente

– Pues es bien sencillo… con el dinero compro vino, el vino despierta mi genio y este me trae la gloria.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Libro de Carlos Fisas “Historias de la Historia (2da serie)”

Wikipedia: Artículo de Christoph Gluck