El Canto del Rey y el Poeta que perdió su Nombre

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Hablare hoy de la Batalla de Brunanburh, o, mejor dicho, de un curioso hecho ocurrido antes de la batalla y que tuvo como protagonista a los dos reyes que luego se enfrentarían, y a un soldado que nos muestra el significado del honor.

Comencemos diciendo que en el año 935 Anlaf (u Olaf), rey de los daneses de Irlanda, invadió Inglaterra, que por aquel entonces estaba ocupada por los sajones. El danés se instaló con su ejército en la isla. Frente a él estaban los ejércitos sajones, comandados por un rey sajón llamado Aethelstan (o Èdelstan) y por su hermano Edmund, ambos nietos del rey sajón conocido como Alfredo el Grande. Los dos reyes se enfrentarían en la Batalla de Brunanburh en 937.

Cuenta la Oda de Brunanburh (única fuente histórica del hecho) que el rey Anlaf tuvo una osadía antes del enfrentamiento. El danés se vistió de cantor, tomó un arpa y se fue al campamento del rey Aethelstan a cantar.

Se acercó lentamente y empezó a cantar. Curiosamente nadie le tocó un pelo al desconocido juglar y se lo dejó expresarse con absoluta libertad. Así, Anlaf, cantó ante el rey Aethelstan, y lo hizo tan bien que el rey sajón quedó encantado y le otorgó unas monedas como premio. Anlaf, tomó las monedas que le concedía el sajón y se fue. Sin embargo, el danés decidió no conservar el pequeño tesoro, puesto que consideraba que no podía aceptar tal recompensa de un hombre al que pensaba destruir y lo enterró poco después de alejarse del campamento de los sajones.

Pero la historia no termina aquí. Sucede que un soldado, a las órdenes de Aethelstan y los sajones vio como Anlaf enterraba las monedas y lo reconoció, ya que anteriormente había servido en sus filas. Anlaf volvió a su ejército, pero el soldado denunció al rey sajón la verdadera identidad del juglar. Al enterarse Aethelstan que quien había estado tocando en su campamento era ni más ni menos que su pronto enemigo, el rey danés Anlaf, se sorprendió y pregunto al soldado «¿Por qué no hablaste antes». El soldado repuso: «Si hubiera traicionado a quien serví antaño, ¿Confiarías en mí, tú a quien sirvo ahora?». Ante semejante demostración de honor, Aethelstan lo premió y mudó la disposición de su ejército.

Al día siguiente se libró la batalla, que duró, como dice el poema, «desde que esa famosa estrella, el sol, resplandeciente candela de Dios, surgió en el tiempo de la mañana, hasta que la gloriosa criatura resbaló sobre los campos y declinó en su ocaso». El Anlaf fue vencido, pero pudo disfrazarse y huir a Irlanda.

La historia que acabo de contar, como dije al principio, es conocida gracias un poeta y su oda (la Oda de Brunanburh). El nombre del poeta se ha perdido en el tiempo, pero su obra perdura aun en la historia, y gracias a ella conocemos esta anécdota. Aquí les dejo parte de la obra, que Tennyson ha vertido al inglés, uno casi puramente germánico:

All the field with blood of the fighters

 Flowed, from when first tbe great

 Sun’-star of morning-tide,

 Lamp of the Lord God

 Lord everlasting

 Glode over earth till the glorius creature

 Sunk to his setting.

 There lay many a man,

 Marr’d by the javelin,

 Men of the Northland,

 Shot over shield.

 There was the Scotsman

 Weary of war.

Estas metáforas fueron admiradas por bárbaras. Antes del descubrimiento de esta obra no se sabía que en el siglo X ya existían los lugares comunes, o kenning, que son un tipo de sinónimo, una característica perífrasis metafórica, una expresión formularia para describir una cosa en relación con otra, tales como de catalogar a la batalla de: “el trato de las lanzas, la comunión de las espadas, el choque de los estandartes, el encuentro de hombres, o el festín del cuervo”. Metáforas obligadas para todo poeta en aquella época.

Otro dato interesante es que hay en el poema una suerte de júbilo feroz; el poeta no atribuye la victoria al Señor, sino a las espadas del rey. Los últimos versos nos dicen que en Inglaterra no se dio una batalla igual desde que los sajones y los anglos, «soberbios herreros de la guerra, fueron a buscar a los britanos a través de los anchos mares».

Por cierto, para los interesados en la poesía, un escritor argentino, Jorge Luis Borges, escribió en cierta ocasión una hermosa poesía dedicada a aquel poeta que perdió su nombre por el paso de la historia Y para terminar les dejo algunos versos interesantes del poema:

‘[…] Tú que tanto querías a tu Inglaterra

Y no la nombraste.

Hoy no eres otra cosa que unas palabras Que los germanistas anotan.

Hoy no eres otra cosa que mi voz Cuando revive tus palabras de hierro

Programa de Radio La Veganza Será Terrible (Día 13-07-2010)

Más Info: La Oda de Brunanburh Completa

Poema completo de Jorge Luis Borges: A un Poeta Sajón

Más sobre la Batalla de Brunanburh

Info sobre Athelstan y sobre Anlaf en la Wikipedia