El Precio Justo

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Hablaremos hoy del músico Niccolò Paganini y de una curiosa anécdota que le sucedió cuando se preparaba para dar un concierto en Paris en 1831.

Representación de Niccolò Paganini con su violin

Para quienes no lo conozcan, Niccolò Paganini Bocciardo fue un violinista, violista, guitarrista y compositor italiano, considerado entre los más virtuosos músicos de su tiempo, reconocido como uno de los mejores violinistas que hayan existido, con oído absoluto y entonación perfecta, técnicas de arco expresivas y nuevos usos de técnicas de staccato y pizzicato. Bendecido con el “talento del diablo” para la música, prontamente se convirtió en un prodigio reconocido en los amplios círculos culturales. En 1813 comenzó una gira que lo llevaría por toda Europa. En 1828 pasó por Viena, en 1831 por París, poco más tarde estuvo en Londres, y en 1833 acabaría su gira para asentarse definitivamente en su amada Italia.

Aunque desbordante de talento, en ocasiones, su relación con el público no fue la mejor. Cientos de anécdotas pueden contarse de su excentricismo y su personalidad. Muestra de ello es, en parte, la historia que sigue a continuación.

Resulta que, durante su estancia en París (en 1831), en la cual cosecho triunfos muy sonados, se vio obligado el músico a alquilar un coche de punto para que lo trasportarse a la sala donde debía dar el concierto. Al llegar al lugar, pregunto al cochero cuanto le debía por el trámite.

 – Veinte Francos.- Contesto el cochero

Paganini se le quedo mirando, pues aquella cifra le parecía extremadamente elevada. Y pensado que no había entendido del todo bien repitió la cifra:

 – ¿Veinte franco? ¿Tan caros son los coches en Paris?

 – Mi querido señor, respondió el cochero, quien obviamente le había reconocido apenas el músico subió al coche.- Cuando se gana cuatro mil francos en una noche por tocar con una sola cuerda, se pueden pagar veinte por un coche.

Paganini permaneció sereno e indiferente, bajo del coche, averiguó con el portero de la sala cual era el precio justo que debía pagar por su trasporte y volvió con el cochero.

 – He aquí dos francos, que es lo que le debo; los otros dieciocho se los daré cuando sepa conducir el coche con una sola rueda.

Una estupenda respuesta, con altura, a quien quería estafarlo.

Representacion de Paganini ante su publico.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Libro: Historias de la Historia de Carlos Fisas.

Más Info: sobre Niccolò Paganini