El Rey Republicano (III)

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Llegamos ya a la última parte de la historia de Jean-Baptiste Bernadotte. La última vez, nos quedamos en su elección como Príncipe Heredero de la Corona Sueca. Continuemos entonces desde allí. Pero, ¿Cómo es que un soldado republicano, perteneciente al ejército de uno de los más grandes enemigos de las monarquías europeas, llega a ser elegido Monarca?

Carl Otto Mörner

Pues, básicamente por casualidad. Aunque el boletín oficial dará como razones, por un lado, que un gran sector del ejército sueco, previendo futuras complicaciones con Rusia, se mostraba favorable a la elección de un soldado como heredero, y por el otro, que Bernadotte también era muy popular en Suecia, debido a la caballerosidad con la que había tratado a los prisioneros suecos durante la última guerra con Dinamarca.

Sin embargo, si bien estas razones pueden ser la el motivo de fondo para su elección definitiva, lo cierto es que, en un primer momento deberemos el ofrecimiento del trono a Jean Baptiste a un único sujeto: el barón Karl Otto Mörner.

Este tal barón Möner era, simplemente, un mensajero sueco quién, absolutamente por iniciativa propia, ofreció la sucesión de la corona sueca a Bernadotte. El gobierno sueco quedará altamente sorprendido ante la descarada actuación de Möner, incluso lo arrestarían al volver a Suecia; sin embargo, la candidatura de Bernadotte fue ganando seguidores de forma gradual.

Por su parte, es seguro de que Jean Baptiste reflexiona extendidamente aceptar tal proposición, ya que, después de todo es un republicano convencido. Incluso Bernadotte le comunicaría la oferta de Mörner a Napoleón, pero el Corso se reiría del asunto y lo trataría como algo absurdo. De todas maneras Jean acabará por decidirse positivamente e informaría a Mörner que no rechazaría el honor de ser él el elegido.

¿Por qué aceptar tal propuesta? Pues, probablemente, hay dos factores que pesan en su decisión positiva: por un lado, el hecho de que la monarquía sueca sea una monarquía constitucional, lo cual la convierte en más tolerable a ojos de un republicano. Por otro lado, lo mal, pero mal, mal, que le sienta el ofrecimiento a Napoleón Bonaparte, ya que recordemos que, a pesar de ser parientes debido al casorio de Jean Baptiste y José Bonaparte con las hermanas Clary, no se caían para nada bien el uno al otro.

Coronation of Karl III Johan as King of Norway

Finalmente, el 21 de agosto de 1810, Jean Baptiste Bernadotte fue elegido «Príncipe de la Corona». De esta manera Bernadotte renuncia a la nacionalidad francesa y el 2 de noviembre de 1810, realiza su entrada solemne en Estocolmo, y el 5 de noviembre recibía el homenaje de los estados suecos, siendo adoptado por el Rey Carlos XIII bajo el nombre de «Carlos Juan». El nuevo príncipe coronado fue pronto muy popular, y se convirtió en el hombre más poderoso de Suecia.

Toda esta situación complace enormemente al nuevo rey; pero no tanto a la futura reina. A Desirée no le cae bien el frío, y pocos días después de llegar se vuelve a Paris, donde vivirá hasta luego de la coronación de su marido, el 5 de febrero de 1818. Regresará a Suecia recién en junio de aquel año.

Durante su principado, y luego su reinado, Bernadotte pudo mostrarse como cualquier cosa menos como un satélite de Francia. Incluso se aliaria con los enemigos de Napoleón y sería uno de los comandantes del ejército que lo enfrentaría hasta el final. Como rey unionista sería muy popular tanto en Suecia como en Noruega. Y aunque sus puntos de vista ultra-conservadores eran generalmente detestados, y se les presentó oposición tanto como fue posible, su dinastía nunca estuvo en serio peligro, y tanto suecos como noruegos estaban orgullosos de su monarca y de la buena reputación de que éste disfrutaba en Europa.

Estatua en Norrköping, levantada en 1846.

Bernadotte moriría en Estocolmo el 8 de marzo de 1844. La mayor parte de su reinado fue un largo periodo de paz ininterrumpida, y de desarrollo material en ambos reinos durante la primera mitad del siglo XIX, debido principalmente a su energía y previsión. Carlos XIV Juan fue sucedido por su hijo Óscar (Óscar I de Suecia y Noruega).

Como decía más arriba, todos sus súbditos lo veneraron como un gran rey. Sin embargo hubo un pequeño detalle que se le escapó a todos sus seguidores. Al desnudarle para prepararlo para los funerales, los sirvientes encontrarán en su brazo un tatuaje que pocos habían visto antes. Grabado en su cuerpo rezaba: «Mort aux rois» (Muerte a los Reyes), tatuaje presumiblemente realizado durante la Revolución francesa.

Así concluía la historia del único rey republicano, con tatuaje y todo. Todo un personaje más que singular.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Historia de España

Artículo Wikipedia: Jean Baptiste Bernadotte