El Sans Adieu, o como Marcharse a la Francesa

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Usualmente, suele que alguien se ha “marchado a la francesa” con la intención de reprobar el comportamiento de alguien que, sin despedida ni saludo alguno, se retira de una reunión; o, por extensión, cuando alguien deja algún trabajo u obligación sin acabar y sin dar explicaciones. Pero, como siempre, el origen de la frase y su historia son bastante diferentes de la connotación que se le da actualmente, además de ser algo curiosa.

Los orígenes de “Marcharse a la francesa” parten alrededor del siglo XVII. Sucede que por aquellos años, y en algún momento entre los reinados de Luis XIII y su primogénito Luis XIV (probablemente en los tiempos de este último), se puso de moda entre las altas esferas francesas, la costumbre de despedirse de reuniones o fiestas sin avisar.

Dicha costumbre contó con un asombroso éxito entre las clases nobles y burguesas, tal es así que llegó a convertirse en un hábito muy singular e ineludible si uno quería mostrar cortesía a los anfitriones de la fiesta. Si, leyeron bien, este hábito tuvo tal aceptación que llegó a tal punto que se tenía por un rasgo de grosería el despedirse al marcharse de algún lugar. Sin embargo, no se resistía, por ejemplo, que la persona que abandonaba la fiesta, mirara el reloj de la casa con signo de impaciencia y diera a entender que no tenía más remedio que irse, pero de ninguna manera se veía con buenos ojos que el asistente saludase antes de ausentarse.

En Francia esta costumbre tomo el nombre de “Sans Adieu” (es decir, sin adiós) y comenzó a considerarse como un intento de hacer presente que se había disfrutado tanto con la velada, que uno no se había ido realmente. Otros opinan, sin embargo, que el origen de este comportamiento estaba ligado al hecho de que despedirse era algo grosero que daba a entender que uno no tenía intención de volver. Aunque también puede deberse al hecho de que se tomara la costumbre de volver a las reuniones al cabo de un rato, tras realizar algún menester (las veladas del “Rey Sol” solían ser interminables).

De cualquier forma, este hábito no fue tan bien recibido en los países vecinos, donde el descontento quedó marcado con un claro significado negativo. Tal es así que en español solemos decir “Marcharse [o despedirse] a la francesa”, en el inglés se usa “to take a French leave” para referirse a esta curiosa costumbre y en Alemania “sich auf Französisch empfehlen” con igual sentido peyorativo.

Incluso, con el tiempo, la connotación negativa de la expresión paso también al francés, pero desde que la expresión comenzara a tomar un significado despectivo la cambiaron un poco y utilizan “filer à l’anglaise“, es decir, “despedirse a la inglesa”, seguramente para quitarse mala fama. Es más aun, hoy en día han cambiado por completo sus costumbres ¡Y se besan cuatro veces para despedirse!

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