Foto Con Historia: Nuestros Hijos Nos Parieron

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Hoy es el primer 24 de marzo que debe afrontar este blog, y se convertirá de ahora en más en una fecha importante aquí debido a lo que representa, a la necesidad de memoria que trae este día en mi tierra natal, algo que también sirve como ejemplo para todo el mundo.

Hoy, 24 de marzo, se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. ¿Qué significa esto? Se trata el día en el que se conmemoran aquí las muertes de civiles producidas por la última dictadura militar (que va desde 1976 a 1983). La imposición de la fecha es nueva, fue aprobada recién el 2 de agosto de 2002, pero la lucha es mucho más antigua, y la conmemoración de los 30.000 hombres, mujeres y niños que desaparecieron en el último gobierno de facto lleva más de tres décadas.

Por eso, hoy, traeremos una nueva “Foto con Historia” para representar este día y hablar sobre él. Y la foto en cuestión es la siguiente:

Las Madres de Plaza de Mayo durante una protesta por la desaparición de sus hijos.

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Acompañando a la fotografía, tenemos el título de la entrada, que no se debe a un capricho mío, sino que tiene gran importancia y relevancia. Se trata de una metáfora utilizada por las Madres de Plaza de Mayo para expresar cómo nació en ellas la conciencia política que las llevó a transformarse de sencillas amas de casa a activistas en pro de los Derechos Humanos.

Los que no hayan estudiado nunca la historia Argentina quizás no sepan que con el golpe de estado de 1976 que provocó la llegada del ejército al poder significó una política de exterminio contra la disidencia. Los militares se lanzaron a una oleada de registros, secuestros y asesinatos. Las madres de los desaparecidos se dieron cuenta que individualmente no iban a poder hacer nada y decidieron organizarse. Un año después se manifestaron por primera vez en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.

Comenzó entonces su particular calvario. Algunos las tildaron de locas, los servicios secretos quemaban sus casas y la policía perseguía a sus familias. Sus principales líderes, como Azucena Villafor, desaparecieron en circunstancias misteriosas y confusas. Pero ellas no se dieron por vencidas. En las manifestaciones cantaban consignas como “Con vida se los llevaron, con vida los queremos” o “Aparición con vida”. Se convirtieron así en un icono mundial, un símbolo internacional de la lucha por los Derechos Humanos y la oposición a la dictadura.

Ya en democracia, las Madres de Plaza de Mayo siguen trabajando, tienen una fundación que busca a los hijos de los desaparecidos, es decir a sus nietos. Además siguen reclamando por justicia. Su compromiso sin embargo no estuvo exento de polémica. Un sector de la organización, disconforme con la polinización a su juicio de la Presidenta (Hebe Bonafini), protagonizó una ruptura y creo Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y aceptaron una indemnización económica por parte del gobierno, 250.000 dólares por persona que la organización original no había querido aceptar.

Por su parte, La Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo es una organización de derechos humanos argentina que tiene como finalidad localizar y restituir a sus legítimas familias todos los niños secuestrados-desaparecidos, crear las condiciones para prevenir la comisión de ese crimen de lesa humanidad y obtener el castigo correspondiente para todos los responsables. Está presidida por Estela Barnes de Carlotto y tiene su sede central en Buenos Aires. Hasta noviembre de 2015 las Abuelas han recuperado la identidad original de 119 nietos.

A pesar de que de que las tres organizaciones tienen diferentes opiniones respecto de su búsqueda y su misión, todas comparte un mismo objetivo: recuperar a los sobrevivientes e impedir que la tragedia sea olvidada.

Aquí termina la entrada, pero la lucha, como ya dije, sigue. Aún deben encontrar a muchos nietos perdidos en la infame dictadura; aún falta que se castigue completamente a todos los culpables de aquellos horrorosos actos; aún hay que pelear por conseguir un mundo mejor.

Como reflexión final, a veces, un hecho fuera de nuestro control nos coloca en una senda que fue nuestra desde el comienzo. Las tragedias nos transforman y nos convierte en quienes somos, así como estas madres fueron “paridas” por lo sucedido a sus hijos, todos somos moldeados por los hechos que acontecen a nuestro alrededor. Olvidar, en ningún caso está permitido, es saber y recordar necesario para saber quiénes somos y hacia dónde vamos, es la importancia de la historia, ahora y siempre. Las tragedias nos forma, como país y como personas, por eso, a 40 años del golpe: Imposible olvidar, y Nunca Más.

Fuente imagen:

Revista Historia y Vida N° 496, Julio de 2009.

Sitios de Interés:

Abuelas de Plaza de Mayo.

Madres de Plaza de Mayo.