La historia de la granada de mano

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Una granada es una pequeña bomba explosiva, química o de gas. Se usa a corta distancia, se lanza a mano o se dispara desde un lanzagranadas. La poderosa explosión resultante causa ondas de choque y dispersa las partes metálicas a gran velocidad, causando heridas de metralla. La palabra granada viene de la palabra francesa para granada, porque las primeras granadas parecían granadas.

Orígenes

Las primeras granadas registradas datan del siglo VIII d.C., un período bizantino conocido como el “fuego griego”. Las mejoras en los siglos siguientes extendieron la tecnología por todo el mundo islámico y el Lejano Oriente. Las primeras granadas chinas tenían un proyectil de metal y una carga de pólvora. Los detonadores eran candelabros encerados.

Las granadas se usaron por primera vez militarmente en Europa en el siglo XVI. Las primeras granadas eran bolas de hierro huecas llenas de pólvora y encendidas por un detonador de combustión lenta enrollado en pólvora húmeda y seca. Esta versión estándar pesaba entre 2,5 y 6 libras cada una. Durante el siglo XVII, los ejércitos comenzaron a formar divisiones especializadas de soldados entrenados para lanzar granadas. Estos especialistas se llamaban lanzagranadas y durante un tiempo fueron considerados luchadores de élite. Durante las guerras napoleónicas (1796-1815), los lanzadores de granadas de élite abandonaron el lanzamiento de granadas para liderar los asedios.

En el siglo XIX, con la creciente mejora de las armas de fuego, la popularidad de las granadas disminuyó y fue abandonada en gran medida. Se utilizaron por primera vez a gran escala durante la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905). Las granadas de mano de la Primera Guerra Mundial pueden describirse como cajas vacías llenas de pólvora y piedras y con una mecha primitiva. Los australianos usaban latas hechas de mermelada y sus primeras granadas eran conocidas como “bombas de mermelada”.

Bomba Mills

La primera granada segura (para el lanzador) fue la bomba Mills, inventada en 1915 por el ingeniero y diseñador inglés William Mills. La bomba Mills contenía algunos de los elementos de diseño de una granada belga de autoencendido, pero añadió mejoras de seguridad a la bomba y mejoró su eficacia letal. Estos cambios revolucionaron la guerra de trincheras. Gran Bretaña produjo millones de agujas para bombas de Mills durante la Primera Guerra Mundial, popularizando el artefacto explosivo, que sigue siendo una de las armas más emblemáticas del siglo XX.

Otros tipos de explosivos

Otros dos diseños importantes de granadas que surgieron de la Primera Guerra Mundial fueron la granada de Estado Mayor alemana, un explosivo estrecho con un cordón de tracción a veces incómodo que era vulnerable a una detonación accidental, y la granada “Piña” Mk II, diseñada en 1918 para el Ejército de los Estados Unidos.

 

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