Orestes Sin H

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Busto de Voltaire, 1778, por Jean-Antoine Houdon (1741-1828).

Hablaremos hoy de la fama y las adulaciones que pueden recibir ciertos artistas, y de cómo estás pueden ser tomadas por falsas o ciertas. Para tal menester, el protagonista de la historia de hoy es el filósofo francés François Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire.

En la época de Voltaire la relación entre los escritores y el público no era la misma que en estas épocas. Por aquel entonces era muy poco común que alguien se les acercara con la intención de obtener una firma o simplemente dialogar con él. Su tránsito era más bien como el de un noble al que muy pocos se le acercaban. Además, los libros del filósofo francés solo eran apreciados por ciertos círculos privados.

Puesto en otras palabras, las admiraciones eran poco frecuentes, solían ocurrir en las reuniones poco numerosas y privadas o en salones donde se juntaban a discutir eruditos. Las obras de escritores como Voltaire eran poco frecuentas fuera de estos círculos (algo que suele ocurrir aun hoy en día si se me permite el atrevimiento). Incluso, solía ocurrir que dichas admiraciones no fueran con motivos literarios, sino más bien por motivos de nobleza o cuestiones de demagogia extrema sin sentido respecto a lo escrito en las obras. Motivos por los cuales, los escritores que eran adulados en un salón, solían sospechar de quienes los adulaban.

Portada de Orestes

En una de estas fiestas se encontraba nuestro amigo Voltaire, cuando la mariscala de Luxemburgo, pariente cercana de Luis XV, lo reconoció y se le acercó. Ampliamente emocionada por su presencia, la mariscala le declaró su admiración. Días después de dicho encuentro, Voltaire recibiría un carta de parte de la mariscala, la cual se encontraba llena de observaciones críticas y también de elucubraciones literarias sobre el drama “Orestes” (obviamente escrito por el autor francés), e incluso, en ella presentaba al escritor francés unas posibles modificaciones que según ella decía podían ser del gusto del rey. Ante esto, Voltaire, despojado de toda elocuencia cortesana respondió con una sola línea:

“Señora, Orestes se escribe sin hache”

Cierto que no necesitaba más que eso para hacerle saber qué opinaba acerca de las sugerencias.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Programa radia: La venganza sera terrible del 24/03/2010

Estudiante de historia en la UBA (Argentina) en sus últimos años de carrera. Apasionado por la historia desde muy chico, empezó esta página para compartir su pasión.