Síbari y los Sibaritas: El Lujo en Exceso (II)

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Muchas son las cosas que se cuentan sobre los sibaritas y sus lujos. Se dice, por ejemplo, que había por toda la ciudad canales que llevaban el vino directamente del campo a la ciudad y no se dejaba trabajar a los herreros y carpinteros porque el ruido que producían resultaba molesto.

Representación de un simposio, un alegre banquete griego, en una de las tumbas de Nadador, en Síbari

También existen escritos sobre varios sibaritas famosos, los cuales se destacaban por su verdadera excentricidad y extrema refinería. De entre todos estos, el más famoso era, sin duda, uno llamado Smíndrides, del que el historiador Herodoto decía

Que había llegado a ser el hombre más sobresaliente de todos en las delicias del lujo, en un tiempo en que Síbari florecía sobremanera”.

También se refiere a él Séneca, cinco siglos más tarde:

Dicen que en la ciudad de los sibaritas hubo un tal Mintrídades que, al ver a un hombre que cavando levantaba mucho el azadón, se quejó de que este espectáculo le fatigaba y prohibió que semejante faena se hiciese en su presencia; y también se quejó a menudo de irritación de la piel por haberse tendido sobre arrugados pétalos de rosa…”

Escuela de Danza de Caballos

Pero esto no era todo, y aquí es donde viene la moraleja de la historia, pues su máximo lujo fue lo que, según las historia, lo llevo a la destrucción. En el colmo de su extravagancia, los sibaritas inventaron lo que podíamos llamar la primera escuela de danza de caballos. En efecto, prepararon a sus bravos caballos guerreros para danzar un auténtico ballet ecuestre. Esto hacía, sin duda, que sus desfiles fueran increíbles, pero a la hora de la batalla… Bue, ya supondrán que pasó…

Sucedió que en el año 510 a.C. tuvieron que luchar contra los vecinos de Cretona, otra de las colonias formadas por los aqueos emigrantes (hacia el año 710 a.C). Esta colonia estaba en la punta del pie de la bota italiana, a unos 80 kilómetros al sur de Síbari, a lo largo de la costa. Pese a la hermandad de origen de ambas ciudades, entre Crotona y Síbari existía ese género de enemistad tradicional que era frecuente entre las ciudades-Estado griegas vecinas. La vencedora fue Crotona, y su victoria, según reza la historia, se logró a expensas del lujo de los sibaritas.

Lo que queda de Síbari

Al parecer, los crotoniatas se habían informado bastante bien sobre sus enemigos, y, sabiendo el arte de los caballos, llevaron una orquesta al campo de batalla. Los caballos sibaritas empezaron a danzar y las tropas sibaritas cayeron en la confusión. Los crotoniatas ganaron y destruyeron la ciudad totalmente y, años después, desviaron las aguas del río Crati haciéndolas fluir hacia Síbari, con lo que la transformaron en un pantano inhabitable. Fue tal la devastación que en siglos posteriores se discutió dónde había estado exactamente el emplazamiento de la ciudad. Los supervivientes intentaron  refundar la ciudad varias veces, la mayoría de las veces siendo vencidos nuevamente por Crotona.

Ya ven, el lujo excesivo puede llevarnos a nuestra propia destrucción (aunque probablemente no debido a nuestros caballos danzantes).

Para esta entrada tuve ayuda de:

Wikipedia: Articulo de Síbari

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