Tres Barcos, Una Historia

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Sin dudas todos conocemos la historia del Titanic, ya sea porque nos la han contado, la hemos leído en algún lado o hemos visto la película que protagonizan Leonardo Di Caprio y Kate Winslet. Sin embargo, aunque parece una historia aislada imposible de repetirse, existen dos casos en los que las coincidencias y/o parecidos abruman.

Portada del Libro de Morgan Robertson

El primero de ellos, probablemente conocidos por muchos, es el caso del Titán. Este barco no es real, sino que es ficticio. ¿Qué tiene de abrumador esto? Pues que el libro que cuenta su historia, el Futility, or the Wreck of the Titan, fue escrito 14 años antes del naufragio del Titanic, y en ella, Morgan Robtertson cuenta con lujo de detalle una historia muy, pero muy similar a la del Titanic (tan solo fíjense en el nombre del barco). El Titán, el barco protagonista de nuestra historia, resulta casualmente surcar sucesos cuasi idénticos a los de su contraparte futura, por ejemplo, resulta ser que en la historia El Titán zarpa, al igual que el original, del puerto de Southampton (Inglaterra) y que se dirigía, también al igual que el original, a New York.

Por si fuera poco, el Titán era considerado dentro de la narración de Morgan, como el barco más seguro de la historia y era, además el barco más lujoso del momento. Estas no son las únicas coincidencias, hay varias más, como la fecha del hundimiento (en abril) el tamaño, velocidad que alcanzaban, capacidad de pasajeros (más o menos 3,000 personas), incluso el sitio en el que se hunden: El Atlántico Norte. (Si quiere más coincidencias y detalles: Aquí).

Pero la cosa no termina acá, sino que existe otra historia, bastante más parecida y, sobre todo, de un barco real. Estoy hablando del carguero llamado Titanian. Este barco recorría el Atlántico Norte rumbo a Canadá veintitrés años después del hundimiento del Titanic, en una noche de Abril de 1955. En él viajaba como guardia un sujeto llamado William Reeves, quien se erigirá como el héroe de la historia en esta ocasión.

El Titanian

Por algún motivo (seguramente por la cercanía del suceso) Reeves no podía dejar de pensar como en una noche como esa, en la que el mar estaba en calma, el Titanic había chocado con el iceberg y se había ido a dormir al fondo del mar. Un sexto sentido le advertía de un peligro inminente, y por más que forzara su vista no podía vislumbra nada alarmante entre la niebla.

Quería dar la alarma, pero tenía miedo al ridículo. Sin embargo, sacando algunas cuentas, recordó que el Titanic se había sumergido en las profundidades del Océano un 12 de Abril de 1912, ¡¡¡Justo el día de su nacimiento!!!! Ese sexto sentido que lo mantenía alerta grito más fuerte que nunca y lo obligo a dar la alarma. Rápidamente se ordenó dar marcha atrás.

Cuando el barco se detuvo, los tripulantes del Titanian pudieron vislumbrar como, a unos cuantos metros de su posición se elevaba un iceberg en la oscuridad de la noche. Pronto el barco se vio cercado por enormes bloques de hielo, que lo hubieran destrozado en caso de haber chocado contra ellos. El rompehielos Terranova tardó nueve días en poder sacarlo del lugar, pero por suerte todo salió bien para Reeves y el Titanian.

Para esta entrada tuve ayuda de:

Wikipedia: Articulo del Titanic

Articulo del Futility

Libro: “Las Hemorroides de Napoleón y Otras 499 Anécdotas” de José Miguel Carrillo de Albornoz

Representación del hundimiento del Titanic.